Senderos que alargan el paso
Trazos suaves, con cambios de dirección discretos, dilatan el recorrido y elevan la expectativa. Una curva que insinúa, sin mostrar todo de golpe, hace que el patio parezca continuar. Marca el camino con textura o luz, no con vallas pesadas. Integra descansos mínimos, como losas más anchas, para pausar y volver a arrancar. Esta coreografía lenta, incluso en pocos metros, genera descubrimiento y profundidad emocional, reforzando la idea de un jardín mayor que su perímetro real.